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El secreto de la máquina de escribir de Francisco

- Abril 17

Parado frente a la multitud que lo aclamaba en la plaza San Pedro, el papa Francisco mencionó cuáles eran para él los pilares de la fe cristiana: “Comportamientos, gestos y elecciones”. Toda una definición de coherencia que refleja su estilo de comunicación y que hoy es imprescindible tanto para el jefe de la iglesia católica como para cualquier organización, gobierno o empresa.

Desde su designación como Sumo Pontífice, el 13 de marzo pasado, Francisco se ha encargado de acumular minuciosamente una cantidad de detalles y definiciones que repercutieron con fuerza alrededor de todo el mundo, generando un aire fresco y una esperanza renovada.

Luego de sus primeras semanas en el Vaticano, y según una encuesta de la consultora D’Alessio IROL, el 72 % de los argentinos se entusiasma con que el Papa pueda lograr los cambios que impulsa en la Iglesia. En tanto, en los Estados Unidos, de acuerdo con un estudio de Reuters-Ipsos, Francisco tiene una aceptación que supera el 85%.

Semejante popularidad fue construida sin necesidad de tomar decisiones drásticas. Apenas con un puñado de movimientos tácticos que impactaron en el corazón de la opinión pública. Por ejemplo, la difusión de la imagen en la que se lo podía ver pagando su estadía en el hotel, el día después de haber sido elegido Papa. O su renuncia a los lujos de sus antecesores para vivir en el Domus Santa Marta, un hotel eclesiástico en donde lo espera una habitación con una cama espartana, un crucifijo, un baño y un salón.
 
“Comportamientos, gestos y elecciones”, pidió Francisco, y todo cierra alrededor de la misma idea. En esa misma línea de pensamiento y comunicación fue que pidió reemplazar el sillón de oro que usaba Benedicto XVI en la sala Regia del Vaticano por uno de cuero y madera.

Antes, algunas horas después de haber sido designado en su nuevo rol, había pedido “una iglesia pobre para los pobres“. Una consistencia entre la prédica y los gestos indispensable en un mundo hiperconectado y transparente como el que vivimos. Para cerrar, agrega frases escogidas de cara a la emoción de la gente. “No perdamos las esperanzas, nunca nos resignemos”, dijo hace algunos días. “Muchas veces preferimos mantener nuestras seguridades, tenemos miedo de las sorpresas de Dios”, analizó días después.

Su discurso parece blindado, perfecto. No se corre un centímetro del camino que escogió para transmitir humildad y dedicación. “Quien está en lo más alto, debe servir a los otros”, concluyó en una de sus últimas apariciones. Y él sabe cómo transmitirlo. Francisco demuestra que apenas con una prehistórica máquina de escribir, prescindiendo del último iPhone, se puede llevar adelante una comunicación efectiva para los tiempos que corren.

Dice lo que piensa y hace lo que dice. Una coherencia en el discurso que hasta hace poco no hacía falta. Hoy la gente exige más, incluso al representante de Jesucristo en la Tierra.
 
Fuente:
http://opinion.infobae.com/sergio-roitberg/


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